10 de noviembre de 2015

Protestas en contra de la opresión a trabajadoras sexuales

Hoy leí un artículo en El País Semanal sobre la discriminación a la que son sometidas las prostitutas, por cuestiones morales tanto de parte de la derecha como de la izquierda. Estando ambos en contra de que ejerzan su trabajo en libertad al criminalizarlo de un modo o de otro, y de ese modo llevándolas (o los) a esconderse y estar más vulnerables ante abusos de cleintes o de padrotes, pues se les impide manejar su negocio en libertad.
Todo eso me llevó a la internet, donde me encontré una organización estadounidense que lucha contra la violencia a trabajadoras sexuales, y que de vez en cuando hacen eventos en Nueva York. Uno de ellos fue para pedir que el gobierno de Estados Unidos garantize su completo y libre acceso a servicios de salud, y lo más bonito fue la manera en que decidieron mostrar su apoyo a la iniciativa.
Tres activistas fueron a Union Square, donde se pararon en tacones altos y en ropa interior negra. Hecho esto se ataron de manos y amordazaron y se mantuvieron en protesta silenciosa por 86 minutos, que coincidieron con el número de la propuesta que impulsaba el gobierno por su protección, la propuesta 86.
Una de las activistas se vendó los ojos en principio, pero en fotos posteriores ven como su venda luego se vuelve mordaza, al menos en esta foto, la de la derecha no tiene las manos atadas. Pero de cualquier manera es una imagen muy bonita para quien haya paseado ese día por Nueva York, y para los que vemos las fotos. 
 
Espero que su iniciativa haya tenido éxito, y yo en lo personal apoyo en todo sentido la legalización de la prostitución, a la vez que estoy en contra del tráfico humano, pero quien ejerce el oficio en libertad, tiene todo el derecho de hacerlo con respeto y seguridad.


Moral High Ground Gagged protesters Sex Workers


Aparte de la foto principal se subieron otras que acá les comparto: Y pueden ver más del  evento y de la asociación acá http://moralhighground.tumblr.com/
 


Gagged protesters

6 de noviembre de 2015

Léa Seydoux atada y amordazada en Spectre

Sólo vengo hoy con la noticia de que en la nueva película de James Bond, la escena culminante tiene como gracia añadida la presencia de la Chica Bond Madeleine Swann, interpretada por la francesa Léa Seydoux, haciendo de damisela en apuros ala aparecer atada a una silla y amordazada con una mascada roja delgada mientras una bomba amenaza con quitarle la vida.

Lamentablemente la escena no es extensa y no dura más que un par de segundos, Bond la desata y la chica se quita la mordaza ella misma. Como antes he dicho: si ya se tomaron la molestia de atar y amordazar a la actriz ¿por qué no darnos el gusto de una escena un poco más larga para apreciar bien las ataduras? pero en fin.

Queda para la anécdota que, si bien no es la primera Chica Bond que vemos amarrada, si es la primera que aparece amordazada. (esto omitiendo una versión de televisión de Casino Royale hecha antes de que Sean Connery tomara al personaje, y que nos dio una bella Chica Bond atada, amordazada y en una escena larga y extensa que ninguna película ha hecho el más mínimo intento por emular, tristemente.

Estuve buscando fotos para compartirlas, pero hasta ahora no hay ninguna, esperemos que dentro de poco alguien suba las imágenes de Léa amordazada, pues será la única manera de verla bien ya que en pantalla te la pierdes si parpadeas.

Saludos.

3 de noviembre de 2015

La Fugitiva de Frank Knebel, capítulo 3

Pasamos al tercer episodio de la saga de Frank Knebel que hace homenaje a las damiselas en apuros de la televisión de los 50 y 60, pero con muchas más cuerdas y mucho menos ropa. En esta ocasión nuestra protagonista Copper Ryder descubre lo que es estar atada. Espero les guste, y si se lo perdieron aquí están los episodios uno y dos.

Y aquí está la guía de todas las historias de bondage en el blog 

Capítulo Tres  

         Starr Bell pasó un largo lazo de cuerda sobre los hombros desnudos de Copper Ryder, y lo dejó caer hasta alcanzar la parte inferior de sus igualmente desnudos pechos. Cuando jaló el extremo libre dela cuerda, el lazo se ajustó sobre el torso de la chica. Copper soltó un quejido mientras la cuerda se clavaba en su piel desnuda, pero, sentada en su sillón, con sus manos atadas a la espalda, y sus piernas también atadas a la altura de los tobillos y los muslos, había poco que pudiera hacer para detener a su captora. Starr empezó a enredar la cuerda alrededor del cuerpo de la jovencita. Había suficiente para dar varias vueltas.

                “Fue un buen intento niña” Dijo Starr con un falso intento de consolarla mientras trabajaba en inmovilizarla, “Sabías que había algo raro, pero me di cuenta de inmediato, tienes que ser más rápida para engañar a Starr Bell”.

                Ató un nudo en medio de la espalda de Copper. Aún le sobraban varios metros de cuerda, así que starr pasó el extremo de esta entre el brazo derecho de la chica y su cuerpo, rodeó las cuerdas que ataban sus brazos un par de veces en dirección vertical, sacó la cuerda al frente, la pasó encima de su hombro y por detrás de su cuello, haciendo lo mismo en sentido opuesto en su otro lado, dejando firmemente anclada toda la cuerda. Ató en un nudo el final de la cuerda, dio unos pasos atrás y admiró su trabajo.

                “Esto te debe mantener cómoda y quieta”

                Copper probó las ataduras y volteó a ver a Starr.

                “Disfrutaste amarrándome así, ¿verdad?” 

                Starr se inclinó y puso las manos en las rodillas de Copper para estar cara a cara con ella.

                “Sí”, contestó con una amplia sonrisa. “Pero lo que más disfruté fue obligarte a quitarte toda tu ropa excepto tus calzones antes de atarte”.

                Alzó las manos y agarró los dos pezones de Copper entre sus dedos pulgar e índice. Copper se congeló con miedo.

                “De esta manera no cabe duda de quien está al mando, ¿verdad?”.

                Copper estaba conteniendo la respiración y tenía los brazos abiertos como platos. Asintió lentamente y Starr la soltó, se enderezó y rio.

                “Eres más lista de lo que aparentas niña”.

                “No soy una niña”, contestó Copper resentida, “tengo 21 años y puedo cuidarme sola.

                “Sin duda”, se burló Starr, “por eso estás amarrada y con las tetas al aire”.

                “Sí, pues… sólo espera a que mi tío Sky te encuentre”, le advirtió Copper, “Él está afuera con el sheriff y la policía, están tras de ti, te atraparán y lamentarás todo esto”.

                Starr carcajeó de nuevo.

                “Tu tío Sky, ¿eh?, apuesto a que no es más que un…”

                Se detuvo pensativa y vio pensativamente a la chica amarrada.

                “Sky”, murmuró, “y ahora recuerdo que el apellido en tu buzón era Ryder. Escuché ese nombre de parte de un par de amigas en la penitenciaría. Sky Ryder había sido el tipo que ayudó a encerrarlas. Entonces tu tío es un tipo bravo”

                Copper se sintió orgullosa.

                “Será mejor que me desates ahora, mientras tengas la oportunidad”.

                Starr negó con la cabeza.

                “No lo entiendes, ¿verdad chica? Tu tío no intentará hacer nada mientras te tenga conmigo, es perfecto”.

                La alegría de Copper se extinguió. Sabía que la villana estaba en lo cierto. Starr agitó un dedo frente a ella en una juguetona advertencia.

                “Ahora quédate ahí sentadita y se buena, voy a traerte una amiga”.

                Una vez que estuvo segura de que la convicta se había alejado suficiente para no verla, Copper estalló en un furioso intento de aflojar sus ataduras. Pero no logró nada. Entonces revisó con los ojos toda la habitación buscando aldgo filoso para cortar las cuerdas, tampoco había nada.

                Copper gruñó desesperada, necesitaba ayuda, ¿dónde estab Sky?

                Fue entonces cuando recordó la radio que estaba en esa misma habitación. ¿podría alcanzarla y llamar a Sky?

                “Menos mal que no me amordazó”, pensó Copper, “si logro llegar ahí tal vez pueda conseguir ayuda”.

                El único problema es que si llegaba a la radio, estaría de espaldas a la entrada y no vería a Starr ni por la puerta ni por la ventana. Su captora podría volver y sorprenderla a media llamada.

                “¿podría esto ponerse peor?”, se preguntó, “estoy atada de pies y manos y casi desnuda”.

                La desagradable memoria de Starr jugando con sus pezones la hicieron dudar, pero finalmente decidió intentarlo.

                “Tengo que hacer algo”, pensó desesperada.

                “Llamando a La Diadema Voladora, llamando a La Diadema Voladora, habla El Colibrí, me copian”.

                Copper quedó tan sorprendida de oír la voz de Sky en el aparato que se quedó tiesa. ¿la habría también oído Starr?, se estiró para ver fuera por la ventana, vio la parte delantera de la furgoneta de Summer, pero no a la criminal. No había escuchado.

                La llamada se repitió, Copper luchó y se retorció en un desesperado intento de levantarse, y casí lo logra, pero cayó de vuelta en el sillón. Entonces escuchó los pasos de las botas de Starr, había perdido la oportunidad.

                “Colibrí a carros 1 y 4, cambien a frecuencia alterna, cambio”, se oyó por la radio.

                La voz de la mujer policía fue la primera que contestó.

                “Carro 4 a Colibrí. Te copio y espero en la otra línea, carro 4 fuera.”

                El sheriff Winchell también se dio por enterado. ¿qué tramaba?

                Fuera lo que fuera, Copper escuchó y supo que no obtendría ayuda en el corto plazo. Sacudió nuevamente sus manos atadas, conforme los pasos de la fugitiva se acercaban.




                Sky había quedado perplejo cuando su segunda llamada quedó sin respuesta. La primera vez que su sobrina no contestó, que había sido cuando la chica había salido a ver el auto que llegó al rancho. No lo había preocupado, ya que había podido ir al baño o a alguna pequeña tarea en el patio. Pero la segunda, varios minutos después, si era preocupante. Se preguntaba si su sobrina se había visto obligada a escapar del rancho para unirse con sus trabajadores en los pastizales. Si ese era el caso, la radio se pudo quedar encendida y la fugitiva podría oír sus conversaciones, por eso había cambiado a la otra frecuencia, desconocida para Copper. No tenía caso arriesgar que se oyeran sus posiciones y planes.

                Cambió su radio a la acordada frecuencia alterna, sospechando que la fugitiva no sabría suficiente sobre estas comunicaciones para encontrarlos, incluso si lo intentaba

                Dados los últimos reportes, sabía que la oficial Cole era la más cercana a su rancho, así que se comunicó directamente con ella

                “Carro 4, aquí El Colibrí. Carro 4, aquí El Colibrí, ¿me copias Amy?, cambio”

                La oficial Cole se había orillado fuera de un camino mientras ajustaba su radio.

                “Alto y claro Sky, ¿qué pasa?. Cambio”

                “Aún no lo sé. ¿qué tan lejos estás de mi rancho Amy?, cambio”.

                “A unos 20 kilómetros, ¿pasó algo?, cambio”

                “No lo sé, pero Copper no está contestando su radio. Le dije que si veía la menor señal de peligro debía huir a los pastizales del norte. Fred Merrill, mi caporal, y un par de mis hombres están allí. ¿podrías acercarte y ver si está con ellos?, cambio”.

                “Por supuesto, pero no te preocupes, seguro sólo fue a arreglarse al baño, cambio”

                “Espero que así sea, gracias Amy. Cambio y fuera.

                “Carro 4 fuera”

                Amy Cole sacudió la cabeza mientras colgaba su micrófono. Sky Ryder era un hombre muy valiente casi todo el tiempo, pero cuando se trataba de su sobrina era muy preocupón.

                Volvió a arrancar el auto y volvió al camino.




                Cuando la manta acabó de ser desenvuelta, una muy sonrojada y sudorosa Summer Smith apareció parada muy inestablemente en frente de Copper. Starr intentó ayudarla a sentarse lentamente, pero la pobre mujer casi colapsó junto a la chica.

                “¿qué le hiciste?”, reclamó Copper indignada.

                Starr se movió atrás del sillón y aflojó el nudo de la mordaza de Summer.

                “Relájate niña, no le hice nada. Le daré un poco de agua y estará como nueva una vez que se refresque.

                Cuando la criminal desapareció en la cocina, Copper se acercó a Summer, quien recostó su cabeza en el hombro de la prisionera más joven. Los celos y enojo de Copper estaban olvidados, y de momento sólo sentía preocupación por su vecina.

                “estás bien Summer?”, le preguntó, “¿te lastimó?”

                Summer aló la cabeza y negó débilmente.

         “Te dijo la verdad Copper” dijo tomando aire, “me amarró, me amordazó y me envolvió en esa manta, pero eso es todo. Estaré bien”.
                Entonces vio con solemnidad a la chica atada.

                 “Sólo lamento que también te haya atrapado a ti”

                Copper le sonrió.

                “No te apures, Sky nos sacará de esto”.

                Starr regresó con el vaso de agua que Copper había dejado en la cocina.

                “Vaya, si ustedes hacen una muy linda pareja”, comentó, “parecen un par de amiguitas en una pijamada. Veo que podemos llegar a divertirnos mucho las tres”

                Acercó el vaso a los labios de Summer y lo inclinó para que pudiera beber. Copper la vio hoscamente.

                “Debes ser una sádica, atando y amordazando a una mujer inocente y dejando que se rostice debajo de todas esas mantas”, la retó la joven.

                “Pero vaya, ¿cómo me puedes acusar así?” contestó Starr reprochándola burlonamente, “Aquí estoy librándola de su mordaza para darle agua, además de que les hago el favor de amarrarlas a las dos en lugar de matarlas a tiros, y lo único que obtengo son insultos”.

                Summer terminó el vaso, viéndose notablemente repuesta.

                “¡Eso!, ¿no te sientes mejor?”, luego mostró una sonrisa maliciosa a las dos prisioneras y negó con la cabeza.

                “Pero tenemos un problema”, declaró, “ustedes dos no combinan”

                Volteó alrededor del cuarto y caminó al mueble donde estaba la radio, poniéndose a revisar los cajones. Copper y Summer se voltearon a ver inquietas.

                “¡Aja!, aquí está lo que buscaba”, anunció Starr.

                Volteando les mostró un par de tijeras.

                “¿Qué vas a hacer?”, preguntó Copper

                Starr hizo una mueca a las dos.

                “No te pongas dramática chica, sólo voy a ayudar a tu amiga a refrescarse más. Cualquier brasier que tenga que levantar tanto peso como el de ese par de tetas que tiene, debe ser muy caluroso.

               Caminó hacia Summer, y pasó las tijeras bajo el tirante de su sostén, cortándolo en dos. Después alcanzó la parte de atrás de la prenda de la ranchera, lo desabrochó y lentamente se lo quitó. El sujetador se atoró un par de veces en las cuerdas que la ataban, por lo que la criminal tuvo que darle un par de jalones para quitárselo bien.

                “Esto está mucho mejor”, declaró, “Ahora si están igualmente desnudas, y se ven preciosas con esas ataduras”.

                “Espera un poco y vas a lamentar todo esto”, le advirtió una enfurecida Copper.

                “Relájate niñita”, dijo la fugitiva sin darle importancia, “si las dos cooperan, estar amarradas es lo peor que va a pasarles”. 

                Volteó a ver el pasillo, recogió el sostén de Summer y la ropa de Copper y continuó.

                “Así que empiecen a cooperar ahora, quedándose calladas mientras voy a revisar el resto de la casa. A lo mejor encuentro algo que pueda servirme. 

                Se fue por el pasillo, y el par de cautivas oyeron una puerta abrir y cerrarse al fondo. Copper empezó de nuevo a luchar contra sus cuerdas, con mucha energía, gimiendo por el esfuerzo de tratar de moverse. Summer vio resignada a la jovencita.

                “Será mejor que no te agobies Copper”, le aconsejó, “Yo intenté desatarme por más de una hora, y no tuve ninguna suerte a pesar de que el sudor debió ayudarme a escurrirme. Es muy buena con los nudos”.

                Copper siguió retorciéndose

                “Aunque creyera que es inútil, no voy a darle el gusto de rendirme”, dijo la chica entre dientes, “le escupiré antes”.

                Summer la vio con un poco de ternura.

                “No la provoques”, le suplicó, “ya estamos casi desnudas y fuertemente amarradas, y tiene una pistola a su disposición. Si estamos así sin haberle hecho nada, no quiero pensar que será de nosotros si la enfadamos.”

                Copper dejó de luchar, sabía que Summer tenía razón.

                Fuera de la habitación, se escuchó la puerta volver a abrirse, pasos cruzar el pasillo, y otra puerta abriéndose y cerrando.

                “No podemos sentarnos aquí y hacer nada”, protestó Copper.

                “Tenemos que esperar una oportunidad”, dijo Summer, “¿Hay algo que podamos usar para cortar las cuerdas?”

                Copper negó.

                “Sky tiene un cuchillo en su cuarto, y hay otros en la cocina. Pero seguro que está en el cuarto de tío, y estando como estamos no llegaremos a la cocina sin que nos oiga”.

                Summer vio alrededor, y señaló la radio con la barbilla.

                “¿qué hay de eso?”, preguntó susurrando.

                “Sky trató de comunicarse mientras ella estaba fuera trayéndote del auto”, contestó Copper también susurrando, y viendo al pasillo para ver que no la oyeran, “traté de alcanzarla, pero no pude levantarme. Cuando no respondí, hizo que el sheriff y las patrullas cambiaran de frecuencia, a lo mejor sospecha que hay problemas”.

                “Entonces, tenemos que esperar a que venga, y conservaremos nuestras fuerzas para ayudarlo entonces de cualquier manera posible, incluso si no podemos soltarnos”.

                Una puerta se abrió de nuevo y los pasos de Starr se acercaron, hasta que la villana reapareció. Traía varios pañuelos de Sky y un rollo de cinta adhesiva.

                “Tienen una casa muy linda niña”, dijo sinceramente, “hay un montón de cosas útiles. Espero que hayan tenido una agradable plática mientras no estuve, porque vamos a hacer un par de cambios”.

                Summer y Copper se vieron inquietas

                “¿A qué te refieres?”, preguntó Copper.

                Starr estaba haciendo bola uno de los pañuelos.

                “Bueno, supongamos que algún vecino toca la puerta para pedir un poco de azúcar, o simplemente por venir a charlar un rato. Si eso ocurre, todas esas cuerdas y sus tetas al aire van a ser difíciles de explicar. Así que tengo que ponerlas donde nadie las vea, y asegurarme que estén muy calladas. Creo que ambas saben lo que eso significa”.

                Les sonrió un momento y volvió a su trabajo. Desenvolvió una tela grande, y puso el pañuelo en bola en su centro. Luego dobló la tela por la mitad, hasta dejar la bola cubierta y en su centro.

                “¿A quién le toca primero?”

                “De ninguna manera vas a ponerme eso en la boca”, gritó Copper impotente.

                “¡Ah!, tenemos una voluntaria”

                Copper cerró su boca fuertemente, mientras Starr se le acercaba.

                “Esa no es amnera de comportarse, maleducada”, le dijo.

                Copper la vio feo, sin abrir la boca.

                “Se buena con Starr”, le dijo con una voz exageradamente aguda.

                “Sacando las manos, tomó una vez más los pezones de Copper entre sus dedos, haciendo una voz de caricatura.               

                “O Starr va a tener que hacerte daño”

                La mirada d eenojo de Copper fue remplazada por una de alarma, y reticentemente, abrió la boca, dejando que Starr le metiera el bulto de tela. Obedeciendo el gentil toque de la criminal, Copper volteó la cabeza para que Starr pudiera amarrar la tela en su nuca.

                “Eres lista de hacer esto de la manera fácil”, dijo mientras trabajaba, “Nos ahorrarás mi sudor y tus lágrimas, y será más fácil para ti”.

Cortó tres largos pedazos del rollo de cinta y los oprimió sobre toda la parte inferior de la cara de Copper, sellando la mordaza dentro de su boca.

                “¡Ay qué linda!” dijo con un tono agudo, como si estuviera expresando su aprobación por el nuevo corte de pelo de una amiga. “Ahora vamos a ver como le queda el mismo estilo a tu amiga Summer, estoy segura de que no se opondrá”.

                Summer vio con tristeza a Starr, mientras enrollaba otro pañuelo en bola dentro de una larga tela. Cuando la mordaza estuvo lista la acercó a la boca de Summer. La ranchera no dijo nada, y abrió la boca resignada. La boca fue rellenada y sellada cuidadosamente con más cinta.

                “Supongo que con esto el güiri güiri disminuirá bastante”, comentó Starr mientras admiraba su trabajo con aprobación.

                Las dos mujeres atadas intercambiaron una silenciosa mirada de preocupación mientras su captora se regodeaba. La mujer agarró entonces a Summer por un codo y la ayudó a levantarse.

                “Vamos preciosa, tenemos que ir a otra parte”

                Con la ayuda de Starr, Summer logró levantarse. Cuando lo hizo, la fugitiva le señaló hacie el pasillo.

                “Vámonos”.      

                Summer vio hacia donde su captora señalaba, y luego vio de nuevo a Starr. Murmuró algo detrás de la tela que la silenciaba, lo cual no se entendió, pero obviamente era un “¿cómo?”

                “Salta como una conejita”

                Con Starr sosteniéndola por un brazo, la indefensa prisionera empezó a saltar en la dirección indicada. Cuando alcanzaron el umbral Starr se detuvo y volteó hacia Copper.

                “No te vayas lejos lindura, vuelvo por ti en un minuto”

                Copper oyó los saltos que se alejaban por el pasillo, una vez que desaparecieorn por la puerta, y luego escuchó una puerta abrir y cerrarse.

                “Se llevó a Summer a la habitación de Sky” pensó la chica mientras intentaba liberarse desesperada, “¿qué nos piensa hacer allá adentro?”

26 de octubre de 2015

Livia Brito atada y amordazada en Muchacha Italiana Viene a Casarse

El tercer video que tenía desde las vacaciones, es el mejor de los tres y corresponde a una larga escena en la novela Muchacha italiana viene a casarse.
Livia Brito, actriz de origen cubano afincada en México y que en esta telenovela interpretó a la italiana del título es Fiorella, quien como toda heroína de novela que se respete se logra hacer de enemigos que atentan contra su vida y amor, y en este caso la cosa lleva a que sea secuestrada.
La actriz permanece un par de episodios en su cautiverio, siempre atada a una silla y durante parte importante de la escena con los ojos vendados y amordazada.
La idea de la villana es que la joven de Italia fuera asesinada, pero por supuesto su captor acaba tocándose el corazón y perdonándole la vida.

La larga escena incluye a Fiorella escapando una vez de sus ataduras, sólo para ser dormida con cloroformo y atada de nuevo. Su captor le quita la mordaza a veces, una para darle agua y otras para dejarla hablar y permitir que la chica negocie su liberación. Pero contrario a  otras escenas, la mordaza siempre es colocada de nuevo en su boca, salvo en la parte final.
Los ojos vendados son una constante durante toda la primera parte de la escena, hasta que la chica descubre la identidad de su carcelero, lo cual vuelve la tela sobre sus ojos innecesaria.

Las escenas son largas y bien iluminadas, Livia Brito recibe el tratamiento completo de ataduras, mordaza y ojos vendados, y, cuando está sola, hay buenos momentos donde lucha por liberarse o trata de hablar, así que en general es una escena muy recomendable.

Les dejo el video, espero la disfruten como yo lo hice:

19 de octubre de 2015

Novedades respecto a la tienda

Pues ya hace un rato que les conté como inesperadamente me sorprendí fotografiando a mi primera modelo de bondage, y les comenté como aprovecharía el resultado para abrir una pequeña tienda online y compartirles el resultado. También les comenté que el proceso podía ser largo, así que vengo hoy con novedades.
Abrir la tienda ha resultado más tedioso de lo que imaginé, los gringos ya saben que se toman muy en serio todo lo relacionado con las leyes (por un lado ojalá hiciéramos lo mismo), y como el servidor que usaré para alojar y vender las fotos y videos que haga de aquí al futuro es gringo, pues no me queda sino hacer los debidos trámites para comprobar mi identidad y la legalidad de las modelos.
Pero finalmente ya aprobaron la apertura de mi tienda, así que el primer pasó está hecho.
El segundo es arreglar las fotos para subirlas, y esto también ha sido largo, ya que mis habilidades con la computadora son mínimas. Foto por foto, cuando el tiempo lo permite, he ido arreglando el asunto y ahora ya tengo un primer set listo para vender, con tres pendientes. No se yo cuando acabaré, pero ahí vamos.
 
Hecho todo esto, yo pensaba que hoy mismo podría estar vendiendo el primer set de fotos, para dejarles finalmente conocer a Camila, pero ya abierta mi tienda, me han dado una nueva serie de instrucciones, y resulta que no van a habilitar el cobro por tarjeta de la misma hasta que no tenga cinco sets de fotos listos para vender.
¿cuántos creen que preparé? cuatro. Así que incluso cuando acabara de arreglar todas las fotos y subirlas, me estaría faltando uno. Me vi ante esto con tres alternativas, la primera era subir un quinto set con todas las fotos que no usaré, porque quedaron fuera de contexto, o porque son imágenes que Camila me pidió para ella, pero esto sería un sobrante innecesario. Por otro lado podría subir un set de fotos viejas, pero esto no puedo hacerlo éticamente, pues son fotos tomadas en otro contexto y que no tengo permiso para vender. Así que la tercera y adecuada opción es tomar un nuevo set de fotos. Lo malo es que contaba con el dinero de las primeras ventas antes de volverme a aventar, y ahora tendré que aumentar mi inversión antes de ver resultados. Pero de cualquier forma la compañía no me va a hacer depósitos hasta que no tenga un saldo de 150 dólares a favor, así que de cualquier forma iba a esperar por esos necesarísimos recursos.
 
En fin, otra cosa mala es que me acaban de avisar que tengo que vender cada set de imágenes a un precio mínimo de 5.99 dólares, yo esperaba poder competir con un buen preico y no vender a´más de 4, pero esa opción ya no existe, así que todo lo que haga tendré que venderlo al precio mínimo que me marcan.
 
Bueno, esta publicación es para que vean que si ando trabajando en esto, y que de hecho esa es la razón por la que ya publico muy poco, pues mi tiempo de bondage se va en eso otro, vamos lento, pero vamos avanzando.
 

15 de octubre de 2015

Alison Brie atando a Gillian Jacobs

Hace unas semanas les regalé un fotomontaje de Alison Brie amordazada. Ahora tenemos una imagen que me compartieron con motivo de esa manipulaciónn, y que nos muestra a Alison atando las manos de otra actriz, Gillian Jacobs.
Se trata de parte de un video que pueden ver en YouTube, y de una serie de fotografías que las dos chicas hicieron para la revista GQ en homenaje a las chicas pin-up de los años 50, con lencería de época y contenido kinky por doquier, aunque esta es la imagen que nos muestra bondage suave, estando éste ausente del resto de lo que pude ver.
Las dos actrices fueron elegidas al formar parte del reparto de una serie llamada Community, que se transmitía al momento de publicarse la revista
Lingerie Alison Brie
Y hablando de Community, les dejo de paso una segunda imagen con un promo de la serie, que nos muestra a una de sus protagonistas sujeta con correas a una cama de hospital.


Community Restrained

9 de octubre de 2015

La Fugitiva de Frank Knebel, capítulo 2

Dejamos casi un mes a nuestras damiselas esperando su cautiverio. Pero acá llega el episodio dos de la primera saga de Frank Knebel, donde las cosas comienzan a ponerse interesantes. Si se lo perdieron, acá está la parte 1

Y aquí está la guía de todas las historias de bondage en el blog


Capítulo 2


            Sky Ryder observaba a dos trabajadores del aeropuerto llenar de combustible el tanque de El Colibrí, cuando dos carros de la oficina del sheriff y otro de la policía estatal llegaron. El sheriff Winchell, un hombre maduro con un bigote entrecano, y el oficial Barnes, un sujeto alto y larguirucho se bajaron del primer vehículo.

            “Hola Winch”, saludo Sky,”espero no llegar tarde”.

            El sheriff negó con la cabeza.

            “No Sky, me alegra verte, este caso podría complicarse y necesitaremos toda la ayuda posible”.

            Señaló hacia los otros coches que llegaron con él. Dos fuertes policías estatales bajaron de uno, mientras que del otro salió una adorable y curvilínea oficial femenina. Aunque delicada y delgada, la curva de sus caderas y el tamaño de sus pechos que destacaban contra su ajustado uniforme la hacían ver muy femenina. Su largo cabello negro estaba recogido bajo el ala de su sombrero vaquero, y sus ojos azules estaban ansiosos. Sonrió al resto de los policías y saludó a Sky con un amable gesto.

            “Buen día Sky”

            Su voz era muy musical.

            Los policías la vieron con deseo, y uno de ellos le dio un codazo a otro.

            “Ya conoces a la oficial Cole, ¿verdad Sky?, es nuestra oficial de Nuevo ingreso”.

            “Si que la conozco”, dijo Sky sonriendo y tocando el ala de su sombrero como saludo. “Y creo que si el criminal puede ver bien a la oficial Amy Cole estará muy contento de entregarse”.

            El sheriff Winchell y los otros se rieron,

            “Me temo que eso no funcionará en este caso Sky”, dijo, “Verás, el criminal fugitivo es una mujer”.

            Los ojos de Sky se abrieron sorprendidos.

            El official Barnes pasó un expediente a Winchell. En el había una fotografía que el sheriff tomó y dio a Sky. Era la imagen de una atractiva mujer con expresión ruda.

            “Starr Bell”, leyó Winchell del expediente, “edad veintisiete, un metro cincuenta y cinco, cincuenta y nueve kilogramos, pelirroja, ojos café claro, arrestada por robo armado y secuestro, incluyendo el de una mujer policía”.

            Dejó de leer y comentó

            “una tipa peligrosa. Un coche que robó fue encontrado a veinte kilómetros al este de la ciudad. La última vez que la vieron no estaba armada, pero debe ser considerada peligrosa”.

            Sky chifló como expresión de sorpresa.

            “Será mejor que le avise a Cooper, los dos asumimos que se trataba de un hombre”

            Winchell asintió

            “Comunícate por radio tan pronto como estés volando, sólo por seguridad, aunque por lo que hemos observado parce ir hacia el este, lejos de tu rancho”.

            Barnes y Cole sacaron un mapa del condado a gran escala, y Winchell los actualizó sobre los detalles de la búsqueda. Un avión de la policía y un helicóptero estatal ya sobrevolaban el norte y el este de la región, donde también trabajaban todas las patrullas a cargo del condado. La policía estatal se dirigía a recorrer la autopista que iba en dirección a La Diadema Voladora, mientras que la oficial Cole y Winchell iban a revisar los caminos rurales menos transitados al noreste y el sureste, respectivamente. Sky debía concentrar su búsqueda en el sur y el oeste.

            “Honestamente, no creo que los ranchos en esa dirección estén en peligro Sky, pero de cualquier manera quiero que tu búsqueda sea minuciosa”.

            “Todos los ranchos de la región están en campo abierto, si se le ocurre dirigirse hacia allá no será difícil localizarla”

            Winchell le dio otro documento con las frecuencias de radio para comunicarse con las patrullas y la comisaría, así como las frecuencias de emergencia si llegaran a ser necesitadas.

            “Si cualquiera ve algo, llamen para pedir refuerzos antes de actuar, esto va a ser un esfuerzo en conjunto, ¿alguna pregunta?”

            No hubo ninuna, y Sky volvió a revisar su avión

            “Ten cuidado Sky, dicen los rumores que odia a los policías”, dijo Winchell.

            “Entonces ustedes son los que deben cuidarse”, respondió, “especialmente usted oficial Cole”

            Ella sonrió

            “Tendré cuidado Sky, buena suerte”.

            Sky se subió a su avión, los policías a sus patrullas, y la búsqueda se puso en marcha.

           



            Una infeliz Summer Smith, vistiendo sólo su ropa interior, estaba sentada en la parte trasera de su furgoneta, mientras Starr Bell usaba largas cuerdas para amarrar los brazos a su cuerpo. Las manos de Summer estaban a su espalda, colocadas palma con palma y sujetas con cuerdas. Sus piernas estaban atadas a la altura de los tobillos y sobre sus rodillas. Starr había amarrado su torso en varios puntos, a la altura de su cintura, justo abajo de sus pechos y justo debajo de los mismos. Cuando la cuerda se le acabó, amaró la punta entre ambos senos, uniendo los dos pedazos de cuerda y gruñendo por el esfuerzo de hacer un nudo bien apretado.

            “Muy bien”, dijo satisfecha, “esto debe sujetarte, ahora vamos a ver cómo me queda tu ropa”

            Se quitó sus overoles y tomó la blusa roja de Summer, mientras la atractiva ranchera se retorcía experimentalmente en sus ataduras.

            “Adelante, retuércete todo lo que quieras cariño” dijo Starr arrastrando las palabras, “no te va a servir de nada, cuando yo amarro a una mujer, se queda amarrada”.

            Summer observó mientras Starr se ponía su ropa.

            “Entonces, ¿haces esto todo el tiempo?, ¡eh!”

            Starr empezó a abrocharse los botones

            “Hago cualquier cosa que sea necesaria para sobrevivir”, respondió, “y esto ha incluido amarrar a algunas muchachas”.

            Tomó los pantalones de Summer y los deslizó hacia arriba en una pierna mientras veía a su prisionera con una sonrisa burlona.

            “¿no vas a decirme que no me voy a salir con la mía?, ¿qué me atraparán y volverán a encerrar, así que lo mejor es que me entregue ahora?”

            Summer había estado a punto de hacer justo eso, pero ahora se quedó mirando en silencio mientras su captora terminaba de ponerse los pantalones y se los abotonaba.

            “¿no?, que bueno, porque si no lo dices, yo no te responderé que…”

            Se acercó ella y susurró a su oído completando la frase

            “…que te calles la boca y hagas exactamente lo que te ordeno si quieres salir viva de esto”

            Involuntariamente Summer se encogió tratando de alejarse de la forajida que la amenazaba. Starr mudó su rostro por una sonrisa afable y dio unos pasos atrás.

            “¿cómo me queda tu ropa?”

            Estiró sus brazos y vio que era una talla más chica.

            “Las mangas están un poco cortas”.

            Revisó después sus piernas

            “Los pantalones también”

            Alcanzó su busto y jaló viendo que ahí sobraba tela

            “y por aquí me queda floja, tienes unas tetas muy grandes amiguita”

            Se rio mientras se sentaba junto a ella para ponerse las botas de Summer, la prisionera luchó de nuevo contra las ataduras, levantando los hombros y sacando su pecho al frente mientras se esforzaba por moverse.

            “Claro que por eso te ves tan linda cuando forcejeas contra las cuerdas”.

            Starr estiró una mano y tocó uno de los senos de Summer. La ranchera jadeó protestando y trató de alejarse.

            “Si eres buena, podemos divertirnos mucho” sugirió Starr.

            Acabó de ponerse las botas, hizo bola sus overoles y los arrojó junto a sus zapatos detrás de unas rocas. De la parte trasera de la furgoneta tomó más cuerdas y una manta.

            “Fue muy amable de tu parte traer contigo todo lo que necesitaba para amarrarte”, dijo viendo a su prisionera.

            Encontró una tela blanca y limpia y empezó a romperla en tiras mientras sonreía malévolamente a Summer.

            “Creo que sabes que voy a hacer ahora”

            Summer negó con la cabeza mientras Starr se acercaba con un pedazo de tela en su mano.

            “No, por favor”, suplicó la ranchera, “no tienes que hacerlo”.

           
Starr agarró su cabello y la jaló, obligándola a mover su cabeza hacia atrás. Cuando la mujer abrió la boca forzó el pedazo de tela en lo más profundo de su boca. Después tomó una larga tela, y rodeó su cabeza dos veces con el, metiéndola entre sus dientes para que no pudiera quitarse la

mordaza.




            “Estoy segura de que no tenía que amordazarte”, le dijo mientras anudaba la tela sobre su nuca, “pero me divirtió mucho callarte”.
            La indefensa mujer sólo pudo ver mientras Starr la envolvía con la manta y ataba esta con más cuerda para que no se desenrollara, el último pedazo de manta fue pasado sobre su cabeza escondiéndola completamente. Summer gritó alarmada mientras Starr la aventaba toda empaquetada al área de cargo de la furgoneta y cerraba la puerta.
            “Ahí vas querida” le dijo Starr, “sólo qupédate callada y haz lo que te ordene y nada malo te pasará”
            Se fue andando hasta la puerta del conductor y concluyó para sí
            “Por un rato al menos”.


“Llamando a Diadema Voladora, llamando a Diadema voladora. Habla el Sheriff, cambio”.
Cooper Ryder había tenido un día lento, por lo que se apresuró para alcanzar la radio, con la esperanza de que la llamada implicara una aventura.
“Aquí Cooper, Sheriff. Cambio”
El auto del Sheriff estaba aparcado a un costado de un camino de grava. El oficial Barnes estaba al volante, se quitó los lentes de sol y se limpió la frente con un pañuelo. Winchell estaba de copiloto, con la puerta abierta y los pies estirados fuera del auto. Levantó el micrófono.
“Cooper, ¿has tenido noticias de Sky?, cambio”
Antes de que Cooper pudiera responder, Sky interrummpió la conversación
“Aquí estoy Winch, he estado volando sobre los cañones al este del rancho. El terreno debió haber afectado mi recepción por un tiempo, no tengo nada que reportar, cambio.”
“Nosotros estamos en la intersección del camino 39 y la calle Y” dijo Winchell, “tampoco hay señales de nada por aquí. ¿qué pasa contigo Amy?, cambio”.
Hubo un momento de estática y luego la voz de la oficial Cole se escuchó.
“Aquí el carro 4, estoy en el camino rural M, a ocho kilómetros de la bifurcación, nada que reportar, cambio”.
Cooper aprovechó la oportunidad de intervenir.
“Todo está tranquilo en el rancho Tío Sky, cambio”.
Winchell intercambió miradas con Barnes y sacudió su cabeza.
“Creo que el sujeto debió escabullirse hacia el norte de la ciudad, y puede que ya haya conseguido otro auto. Mantengan la búsqueda mientras me comunico con la policía estatal en su frecuencia, me reporto de nuevo en unos minutos”.
Cooper se acomodó en su silla y bostezó, iba a ser un día muy aburrido.
 
Summer Smith se retorció inútilmente contra sus ataduras, a pesar de que estaba sudando mucho. Envuelta en una manta, en la parte trasera de su furgoneta, el sudor no la estaba ayudando a deslizarse fuera de las cuerdas con las que Starr la había amarrado. La mujer era una experta.
“No te esfuerces tanto querida”, le gritó Starr mientras manejaba, “te vas a deshidratar de tanto sudar con el calor que hace, y no voy a parar en ningún momento a darte agua”
Se orilló fuera del camino y abrió la guantera para buscar un mapa.
“Además te necesito en buen estado si en algún momento tenemos que correr para burlar a los policías”.
Abrió el mapa y lo sostuvo con una mano, mientras estiraba la otra para alcanzar el paquete en que había convertido a Summer, dándole una suave nalgada en sus pompas.
“Pero esta noche buscaremos un lugar fresquerito para descansar y conocernos mejor, tú y yo solas. No hay nada como sentarme bajo las estrellas con mi mano alrededor de una dulzura como tú, totalmente atada y amordazada”
Cuando Summer gimió alarmada la convicta se carcajeó.
“Pero aún falta para eso, ahorita tengo que encontrar una manera de alejarme del áre sin que me detecten”, dijo estudiando el mapa.
“y ni siquiera se en que lugar me encuentro”
Volteó a ver al inquieto paquete y le dio a la chica dentro de el otra nalgada juguetona.
“Te preguntaría, pero en estas circunstancias sospecho que no me dirías la verdad”.
Se rió de nuevo mientras Summer intentaba alejarse de ella, y luego se puso a revisar el área frente a sus ojos. Aunque el fuerte sol le hacía imposible estar segura, parecía haber un rancho no demasiado lejos.
“Vamos preciosa, voy a pedir ayuda en ese lugar adelante en el camino. Será mejor que te quedes quietecita y calladita mientras lo hago, o prefieres que vaya allá atrás y te amarré más fuerte con un ajustado hogtie.
Summer dejó de moverse.
“Buena chica”.
Starr metió la velocidad del vehículo y reemprendió la marcha.
 
Cooper Ryder paseaba arriba y abajo por la sala donde tenían la radio en la casa principal del rancho. Difícilmente despegaba los ojos del control, como si verlo fíjamente fuera a causar que más llamadas llegaran. Había escuchado al Sheriff ponerse al día con Sky, la oficial Cole y otros oficiales, pero no había podido escuchar su conversación con la policía estatal. Sospechaba que estaban en otra frecuencia respecto a las fuerzas del condado. También estaba pensando que la tarea que le dio Sky no era tan importante como le había hecho creer.
“No fue más que una excusa para que me quedara en casa y me perdiera toda la diversión”, expresó furiosa, “esa nueva agente de policía es a la única mujer a la que le dejan participar”.
                Empezó a resentir a la oficial Cole profundamente, sintiendo que su cara bonita y como su figura se veía en su ajustado uniforme era la única razón por la cual los hombres la dejaban acompañarlos mientras que a ella se lo prohibían. El hecho de que Amy Cole sólo hacía su trabajo nunca se le ocurrió a Cooper.
                La radio permanecía tercamente callada, por lo que Cooper fue a la cocina por un vaso de agua. Estaba a punto de beber cuando se asomó por la ventana y vio la nube de polvo que indicaba que un coche se acercaba. Por un momento se emocionó, ¡podía ser el convicto! Pero su decepción fue doble cuando reconoció la furgoneta de Summer.
                “¡Oh, esa mujer!”, murmuró, “ya está de vuelta buscando a Sky”.
                Dejando el vaso en la mesa, salió rápidamente por la puerta con la intención de encararla y decir todo lo que pensaba a la atractiva e indeseada vecina.
                Sky Ryder había pasado una última hora sin novedades. No había visto la menor señal de que nadie anduviera a pie por el área que sobrevolaba. Se quitó las gafas de sol y limpió los cristales, uno a la vez, con su bandana. Era prácticamente imposible que la mujer hubiera llegado más lejos en campo abierto sin que la hubiera visto. Pero de la misma forma, si había decidido ocultarse hasta el anochecer, no había manera de que la hubiera podido ver desde el aire.
                De repente, Sky recordó que con toda la distracción de preparar la búsqueda, había olvidado avisar a Cooper que el fugitivo era en realidad una mujer. Y aunque su sobrina había estado escuchando las conversaciones en radio, no estaba seguro de si en algún momento habían mencionado el género del sujeto. Era información importante y haría que Cooper se sintiera incluida en el equipo.
                Alcanzó el micrófono de la radio y marcó para comunicarse con el rancho.
                La furgoneta salió del camino levantando una nube de polvo, y aparcó frente a la puerta del rancho. Una irritada Cooper habló con voz alzada hacia la nube de polvo.
                “¿Qué haces de vuelta tan pronto?”
                Se detuvo cuando vio que la persona que bajaba del vehículo no era Summer Smith.
                “¿Qué dices con que ando de vuelta?” Preguntó la mujer desconocida.
                Cooper estaba genuinamente confundida. No le cabía duda de que ése era el coche de Summer, y el hecho de que esta mujer se vistiera de la misma manera que su vecina la dejó aún más perpleja. Lo cual era patente en su rostro.
                “Perdón… pensé que era otra persona”.
                La extraña le dio una larga y contemplativa mirada.
                “¿sí?, ¡quién pensaste que era?”
                La mirada de la mujer puso nerviosa a la jovencita, quien trató de esconder su confusión.
                “Oh, uno de nuestros vecinos tiene una furgoneta muy parecida a la tuya”, dijo la chica tan casualmente como pudo, “claro que mucha gente compra el mismo modelo”
                “Bueno, yo sólo vengo de paso, y estoy un poco perdida”, dijo la mujer mostrando un mapa, “me puedes decir donde estoy”.
                Conforme la mujer desdoblaba el mapa, Cooper vio nerviosa la furgoneta, no le cabía duda que era de Summer. También vio una mana enrollada en la parte de atrás, y aunque pudo ser un reflejo de la luz en la ventana, la chica creyó verlo moverse.
                Desvió la mirada y notó que la mujer la estaba viendo fijamente. Cooper sonrió débilmente y trató de que se le ocurriera algo rápido.
                “¿vas a entregar algo por aquí”, preguntó señalando el bulto.
                La mujer contestó con una sonrisa.
                “Sí, una entrega sorpresa”.
                Puso el mapa sobre el cofre del auto.
                “Entonces, ¿puedes decirme dónde estoy?”
                Con su cabeza a mil por hora Cooper estudió el mapa.
                “Me preguntó si esta mujer es cómplice del convicto” pensó, “puede que sea él quien está escondido entre las mantas, será mejor averiguar a donde van”.
                Señaló al punto del mapa donde estaba el rancho.
                “Estamos por aquí, y si me dices a dónde quieres ir te puedo indicar cuál es la ruta más rápida para llegar”.
                La mujer la vio pensativa.
                “Si, creo que puedes llegar a ayudarme”, dijo, inclinándose sobre el plano.
                Mientras ella estaba distraída, Cooper volvió a ver de reojo la parte trasera de la furgoneta, tratando de recordar todo lo que había.
                Entonces, la mujer soltó el mapa y agarró fuertemente a Cooper por la muñeca derecha. La chica, sorprendida, no tuvo tiempo de reaccionar mientras torcían su brazo detrás de su espalda. La mujer también la sometió rodeando su cuello con su brazo izquierdo.
                “¡Hey!, ¿qué estas haciendo?” Gritó espantada, “suéltame”.
                Starr Bell se rio mientras la chica se trataba de liberar.
                “Es hora de que seas una verdadera ayuda linda. Vamos dentro de tu casa a ver si tienes algunas cuerdas.”