30 de septiembre de 2016

Inculpada de Frank Knebel - Capítulo 4

Por fin, seguimos con las aventuras de Copper, y como ya saben, en este caso aventura significa Bondage.
Por acá les dejo los enlaces a los capítulos precedentes:

Uno
Dos
Tres

Todas las historias que he publicado están aquí


Capítulo 4

El sol estaba cerca de meterse mientras Sherry Johnson conducía la furgoneta de vuelta a Kermit. Incluso en la oscuridad, el logo del rancho de la Diadema Voladora, tanto en la parte trasera del vehículo como en sus puertas, era demasiado notorio como para poder conducir el vehículo mucho tiempo. Sabía que tenía que encontrar otro coche rápido. Un poco adelante, algo le llamó la atención.
Apenas visible entre varios árboles, una mujer estaba bajando una caja llena de libros de un sedán azul estacionado frente a una casa pequeña. La casa estaba a unos 300 metros por un camino de terracería que salía a la derecha de la avenida principal. No había luces en la casa a la que la mujer entró con su carga, lo que indicaba que no había nadie adentro.
Además, Sherry estaba segura de que, si hubiera alguien más en la casa, la mujer no habría cargado la pesada caja ella sola. La puerta del auto se quedó abierta, indicando que aún había más cosas que bajar.
Tomando una decisión, Sherry tomó una desviación que conectaba al mismo camino en el que estaba la casa de la mujer, pero que le permitiría llegar por la otra dirección para sorprenderla. Apagó también las luces de su vehículo, de modo que ni siquiera la viera acercarse.


Marie Sanders se bajó de su auto deportivo y cerró la puerta silenciosamente. Había apagado el motor a unos cientos de metros de la entrada del rancho y había dejado que su vehículo bajara una pendiente en neutral el resto del camino para no alertar a nadie.
El rancho estaba silencioso y oscuro, dado que había visto a Copper salir, Sherry debía estar intentando esconderse. Marie sacó su pequeña pistola automática con fuerza, tenía que saber cuánto sabía la mujer.
Marie no pudo evitar sonreír al imaginarse entregando a Sherry a las autoridades y cobrando una recompensa por su captura, que irónico sería hacerse millonaria inculpándola por su crimen, y luego mucho más dinero entregándola a la policía.
Se descalzó para no hacer ruido en las escaleras de madera que llevaban a la puerta y caminó por el porche.



Copper Ryder estaba comenzando a aburrirse. En un principio le había parecido una broma fantástica el estar supervisando su propio proceso de atado y amordazado para ayudar a Sherry a mantener la fachada de ser una persona peligrosa, pero tras unos minutos simplemente empezaba a sentirse incómoda. La paciencia no era una de las virtudes de la chica, y ya se sentía ansiosa por ser rescatada para poder moverse a la siguiente fase de su plan.
Dado que Copper ya había sido amarrada muchas veces por criminales de verdad, no había dejado pasar nada. Todas las cuerdas estaban bien atadas y no iba a poder escapar si no la ayudaban, o por lo menos si no encontraba algo que la ayudara a cortar las cuerdas. De cualquier forma, no es que buscara escapar, aun cuando estaba en peligro de verdad, era más divertido ser rescatada. De ese modo todos los demás, incluido su tío Sky, le prestaban mucha más atención para asegurarse de que estuviera bien. Cada que iba con las chicas a la ciudad y les contaba este tipo de aventuras, siempre le parecía que la escuchaban con un poco de envidia, y los chicos también la veían diferente, aunque Copper nunca lograba imaginar que estarían pensando.
Pero ahora, sólo quería que Sky llegara pronto a la casa. Se suponía que ella le iba a dar un aventón al aeropuerto para recoger El Colibrí, pero como se había fugado, seguro que alguien más ya lo había hecho. Sólo tenía que esperar.
Fue entonces cuando la puerta principal se abrió. Sorprendida, Copper se dijo que debía concentrarse. No podía creer que hubiera divagado tanto en sus pensamientos como para no escuchar el avión aterrizando en el rancho. Ahora ya no tenía tiempo de ensayar la convincente historia que había planeado.
Copper comenzó a gemir tras su mordaza, haciendo todo el ruido posible para llamar la atención de su tío. Le extrañó que no la hubiera llamado al entrar, pero tal vez el hecho de que la pista de aterrizaje y la casa no tuvieran luces le habría hecho pensar que no había nadie.
No escuchó pasos, pero de repente, se oyó el click del interruptor de luz, y una voz femenina se escuchó.
            -Vaya, vaya, vaya. Pero qué tenemos aquí

Marie se metió al cuarto y revisó desde lejos a la joven que se retorcía en la cama. Esto no era lo que estaba esperando. Aunque nunca había cruzado palabra con Copper Ryder, si reconocía a la chica. Había dos opciones, o Sherry había traicionado a su amiga y la dejó amarrada e indefensa después de obligarla a ayudarla, o esto era un truco muy elaborado para lograr algo que Marie no podía adivinar. Decidió seguir la corriente y averiguar algo más, por lo menos por un momento.

            -¿Qué te pasó?- le preguntó tratando de sonar preocupada mientras le quitaba la cinta que tenía sobre los labios.

Copper, que no podía ver, no sabía que era Marie quien la había encontrado, y mantuvo su actuación de preocupación mientras esperaba a que le desataran los extremos de la mascada atados tras su nuca que completaban la mordaza, tras lo cual escupió la tela que tenía dentro de la boca.

            -¡Me atacó Sherry Johnson!, la mujer que escapó de la cárcel esta mañana- se quejó -He estado prisionera toda la tarde.

Cuando Marie le quitó la venda de los ojos y Copper la reconoció, no pudo esconder una mirada de sorpresa en su rostro, pero a pesar de su mirada inicial, la chica se las arregló para volver a su papel.

            -¿Quién eres?- preguntó dudosa.
Marie la vio fríamente
            -¿No me reconoce, señorita Ryder?
Copper tragó saliva y trató de pensar rápido en cómo reaccionar.
            -Bueno… si no me equivoco de he visto en el pueblo alguna vez, ¿eres Marie Sanders, la que trabaja en el banco?
Marie asintió, y a la joven no le gustó la sonrisa que se reflejó en su cara.
            -Me da gusto que me reconozca señorita Ryder, sin duda parecías estar muy interesada en mi cuando me veías fijamente en el café esta mañana.
Marie se sentó en la cama, a un lado de Copper, y obligó a la joven a torcer su cuello y voltear hacia atrás para poder verla.
            -Si, y si no recuerdo mal, estabas con tu tío, y algunos minutos después el sheriff también los acompañó en su mesa.
            -Discúlpame si te molesté, no era fácil no voltear a verlos, después de todo el señor Willberforce hizo un escándalo y gritó en voz alta que tenía que verte.
            -Ah, claro- respondió Marie, -te quedaste viendo por culpa de Johnny.
Se vieron en un silencio incómodo por unos segundos, antes de que Copper volviera a hablar.
            -¿no vas a desatarme?- la cuestionó mientras señalaba con la cabeza las cuerdas que la mantenían en su hogtie.
            -Por supuesto… ¿en qué estaba pensando?- río Marie agarrando las cuerdas que inmovilizaban las manos de Copper.
            -Y tú amiga Sherry… ¿te obligó a trearla aquí, y entonces te amarró así y se robó tu coche?
            -No sólo eso, también me obligó a cocinarle la comida- explicó Copper -Después me obligó a buscar todas las cuerdas que hubiera en casa, me trajo aquí, me obligó a desvestirme. Me dijo que ya no tenía ninguna amiga y que eso me incluía. Después me amarró, me amordazó y me tapó los ojos. Me da mucho gusto que hayas llegado.

Fue en este momento cuando Copper notó que Marie no había hecho ningún avance en la tarea de desatarla.

            -¿Te puedes apurar? Mis brazos y mis piernas me están empezando a doler.

Marie puso una expresión de alarma.

            -¡ay!, por supuesto-

Jugueteó con los nudos unos segundos, y luego se puso la mano en el mentón, mientras veía a Copper con actitud meditabunda.

            -Sabes… Sherry se está arriesgando demasiado con todo este asunto de fugarse de prisión. Le robó la pistola a una policía, por lo cual está considerada como ‘armada y peligrosa’ ¿qué quiere hacer?-

            -Bueno… a mí me dijo que la habían inculpado por el crimen, pero supongo que todos los que son arrestados dicen lo mismo. Yo no le creí.-

Copper rogó haber sonado convincente y volteó para ver que Marie la seguía estudiando. Entonces la mujer agarró la mascada que le había sacado de la boca, y la volvió a bola.

            -Pues sabes una cosa, señorita Ryder… Yo, no te creo-.

Con un rápido movimiento volvió a rellenar la boca de la chica, quien se resistió y protestó sin éxito. La mordaza fue completada con la tela atada entre sus dientes, y aunque la cinta que le había quitado antes ya no servía para nada, Marie vio el rollo en el buró y lo usó para reforzar el obligado silencio de la ahora involuntaria prisionera.

            -Reconozco un engaño cuando lo veo- le dijo -no sé qué es lo que tu amiga Sherry y tú hayan planeado, pero cualquier cosa que sea, les será más difícil llevarlo a cabo si te tengo secuestrada.

Agarró el cuchillo en la mesita de noche, y lo usó para cortar la cuerda que aún mantenía a Copper en su hogtie, después liberó los tobillos de la chica y la ayudó a ponerse de pie.

            -Vamos a mi coche, tenemos que hacer un viajecito e irnos antes de que llegue tu tío, no queremos que ponga objeciones a nuestra pijamada.

A pesar de que los muslos de Copper seguían amarrados, Marie la empujó para que avanzara. Sólo podía dar pasitos pequeños, pero fue caminando poco a poco mientras la mujer la ayudaba a mantener el equilibrio agarrándola del brazo.




Sherry apartó una rama  y vio hacia los árboles de la casa que estaba a unos metros de distancia de su escondite. Una de las puertas del sedán azul seguía abierta, y la mujer estaba inclinada dentro del coche, aparentemente recogiendo algunos libros y apuntes más. Aún había suficiente luz para que Sherry la pudiera ver bien.
Era joven, de cabello oscuro y de corta estatura. Era voluptuosa, con grandes pechos y piernas bien formadas. Calzaba unas sandalias, unos shorts color Khaki y una camisa de botones y manga corta. Su vestimenta simple y poco maquillaje le daban una belleza simple y natural, aunque Sherry también notó que su camisa estaba desabotonada justo lo suficiente para dejar ver un sugerente y generoso escote.
La mujer salió con el resto de sus cuadernos que puso en un brazo, y se ayudó a sostenerlos con su barbilla mientras cerraba la puerta del coche con la mano libre. Al ver esto, Sherry sacó el revolver de la oficial Cole, más temprano le había quitado los cartuchos, así que estaba segura de que le sería imposible disparar por accidente.
Sin embargo, necesitaba conseguir un nuevo vehículo, y sólo habría una manera de obtenerlo. Poniendo su brazo a su espalda para esconder la pistola, salió de entre los árboles.
La mujer casi dejó caer los libros, y estaba reorganizándolos. Cuando lo hizo cerró la puerta, luego repartió el peso entre ambos brazos y se dirigió a su casa. Fue entonces cuando vio a Sherry acercarse, su repentina aparición le hizo dar un salto del susto.

            -¡Ay!, me asustaste, no me había fijado que hubiera alguien. Me llamo Jeanne Hall, lo siento por aún no haber podido conocer a todos mis vecinos, estoy recién llegada.

La amable sonrisa de la chica provocó que Sherry se sintiera aún peor por lo que estaba a punto de hacerle.

            -Yo también lo siento mucho Jeanne- le dijo mostrándole el revolver.

Por un segundo, la chica vio la pistola confundida, como si no comprendiera su propósito, luego sus ojos se abrieron con miedo.

            -Tú debes ser la persona sobre la que hoy en el radio- dijo lentamente- La que escapó de prisión esta mañana.

Sherry asintió.
            -Sí, soy yo. Y si sabes quién soy, también sabes que le voy a disparar a cualquiera que no haga lo que le digo. Lo único que necesito contigo es llevarme tu coche. Vamos adentro de tu casa, voy a tener que cortar tu línea de teléfono, y me temo que voy a tener que dejarte amarrada para que no puedas ir con el sheriff, pero eso es todo. No voy a lastimarte.

La mujer volteaba la mirada entre el rostro de Sherry y el revolver que le apuntaba, pero no decía nada. Finalmente, se remojó los labios, asintió y dijo suavemente:
            -Te creo.
            -Muy bien, pues para adentro, dijo Sherry agitando la pistola hacia la puerta.
Caminaron a paso normal, haciendo una pausa para que la fugitiva recogiera el cordón en el patio donde se colgaba la ropa a secar, y un gancho que había en la esquina del pórtico.


            -Llamando a la Diadema Voladora, llamando a la Diadema Voladora. Aquí El Colibrí, contesten por favor. ¿Estás ahí Copper?, cambio.-

Sky Ryder soltó el botón del radio transistor y esperó una respuesta.
No la hubo, como no la había habido cuando intentó contactar a su sobrina desde el aeródromo de Kermit antes de despegar. Aún faltaban unos minutos para llegar a su rancho, pero el veterano piloto podía ver desde el cielo que no había ninguna luz encendida ni en la casa, ni en la pista de aterrizaje detrás de ella. Sólo en la carretera, alumbraban los faros de algunos autos circulando, pero no había nada en La Diadema Voladora.

El alto ranchero sacudió la cabeza. Cuando supo que Copper había sido vista con Sherry Johsnon, supo que la lealtad de su sobrina, y su amor por la aventura le habían ganado a su buen juicio, y que no era una rehén, sino una cómplice de su vieja amiga. Pero Sky esperaba que la chica hubiera hecho algo obvio, como llevarla a casa para darle una muda de ropa, esperaba encontrar al menos a una de ellas ahí. Ahora, saber dónde estaba la joven era un misterio.
El piloto empezó su aterrizaje.


            -¿Está cómoda allá atrás señorita Ryder?
Metida en el suelo de la parte trasera del coche de Marie, Copper sólo gruñó molesta tras su mordaza. Cuando habían llegado al auto, su secuestradora le había vuelto a atar los tobillos, y la había metido sin mucho cuidado en la parte trasera del coche, para después hacerla rodar hasta el suelo. Copper había intentado volver a subir, pero Marie echó su asiento para atrás todo lo posible, atrapando a la indefensa chica en su incómodo lugar. Desde entonces iban manejando a gran velocidad a un destino que desconocía.
            -Me alegra escucharlo- gritó Marie para que la escuchara sobre el sonido del viento -te voy a llevar a un escondite que tengo, si Sherry intenta hacer algo, yo será la única que sepa dónde estás, así que seguro eso hará que se rinda.
Copper agitaba sus manos inútilmente, no había forma de safarse de las cuerdas, y menos si estaba confinada entre esos asientos como lo estaba. ¿qué iba a hacer?


            -Date la vuelta y pon tus manos en la espalda- ordenó Sherry.

La morena Jeanne Hall vio con ojos suplicantes a Sherry. Le había dado la oportunidad de beber agua e ir al baño, y ahora estaba de nuevo frente a frente con su captora que le apuntaba con la pistola. En la mesa, estaba la cuerda que antes servía para colgar ropa, y que Sherry había cortado en piezas de distintos tamaños.

            -Mira, no tienes que amarrarme, sólo corta el cable del teléfono y así ya no puedo llamar a la policía.

Sherry negó con la cabeza.

            -Tienes vecinos a la vuelta de la esquina, y la autopista también está muy cerca, ¿qué te impide ir a pedir ayuda a uno u otro lado?, necesito tiempo suficiente para escapar, y no quiero golpearte en la cabeza para desmayarte, porque podría lastimarte. No existe otra alternativa.

Aunque ya no dijo nada, los ojos de Jeanne siguieron suplicando unos segundos, pero finalmente suspiró resignada, se dio la vuelta y cruzó sus manos a su espalda.

            -Buena chica- dijo Sherry, feliz de que Jeanne no pudiera ver la expresión de alivio que no pudo esconder. Si la joven se hubiera resistido, Sherry no tenía idea de que habría hecho. Tomó uno de los pedazos recién cortados de cuerda y amarró las muñecas de la chava. -Trataré de no apretar demasiado. Pero no quiero que te liberes puedas soltar en pocos minutos.-

Rodeó las muñecas de la mujer cinco o seis veces, y después ajustó las cuerdas pasándolas de forma horizontal, ató el nudo y Jeanne se quejó.

            -Pues yo lo siento muy apretado.

Sherry la ignoró, la tomó del brazo y la sentó en una de las sillas de la cocina. Aunque Jeanne era chaparrita, el respaldo de la silla estaba lo suficientemente bajo como para pasar sus brazos atrás del respaldo.

Sherry tomó otra cuerda, y la pasó alrededor del cuerpo de la mujer, apenas debajo de sus pechos. Le dio varias vueltas hasta tener bien sujeto el torso de la chica al respaldo. La fugitiva notó la expresión de preocupación de la prisionera y buscó algo inocente que decir para relajarla.

            -¿Para qué son tus libros?

Jeanne la vio fijamente, sorprendida por la pregunta.

            -Pues, casi todos son cuadernos con anotaciones de mi trabajo.

Mientras seguía amarrándola, Sherry se las arregló para entablar una breve conversación con la chica. Trabajaba en el departamento de agricultura, y estaba metida en un estudio para certificar la calidad del agua que le daban a los animales en los diversos ranchos, además de un montón de cosas que la fugitiva no terminó de comprender. La chica tenía un año más que ella y acababa de terminar su doctorado.
La conversación dio resultado y Jeanne estaba más relajada, a pesar de que ahora estaba atada más fuertemente a la silla con cuerdas alrededor de su cintura, y que además tenía los tobillos y las piernas amarradas, la chica no pudo evitar sonreír cuando Sherry dijo que admiraba a cualquiera que hubiera alcanzado su alto nivel de estudios.

            -Oh, no es tan importante- respondió con modestia, pero complacida por el halago.
Mientras Sherry tomaba otra pequeña cuerda para sujetar los tobillos atados de Jeanne a una de las patas de la silla, la prisionera cambió el tema de conversación.

            -Sabes… mi jefe cree que eres inocente- dijo en voz baja. Sherry la volteó a ver y, tras dudarlo unos segundos, Jeanne continuó. -Dice que algún gerente del banco debió haberse robado el dinero y que te inculparon… ¿es verdad?-

Sorprendida, Sherry vio fijamente a la mujer a la que acababa de inmovilizar. Por un momento su joven y hermoso rostro reveló el cansancio que sentía.

            -Ya sé que todos los pillos deben decir lo mismo, pero sí, es verdad, soy inocente. El problema es encontrar al alguien que me crea, y nadie me va a creer hasta que obtenga pruebas de que me inculparon… espero que las cuerdas no estén tan apretadas.-

Jeanne probó las ataduras.

            -Hiciste un muy buen trabajo. Cuando era niña mis hermanos solían amarrarme, así que estoy acostumbrada. Está todo bien apretado, pero creo que puedo escapar. Aunque me va a tomar mucho tiempo, a lo mejor tres o cuatro horas. Cuando eso ocurra ya será de noche, así que tendré que esperar hasta mañana para ir a casa de los McCovey y pedirles el teléfono.

Sherry vio a su prisionera sorprendida, y sonrió-

            -Lamento tener que dejarte así.

            -Y yo lamento que tengas que estar pasando por esto. Si logras encontrar algo contra tus jefes, creo que habrá muchos que crean en tu inocencia.

Sherry puso una mano en la rodilla de Jeanne y le dio las gracias, para después levantarse.

            -¿No me vas a amordazar?- pregunto Jeanne.
           
            -¿Quieres qué lo haga?

Jeanne la vio con timidez.

            -Bueno… no es muy probable, pero si de casualidad alguien me visita y encuentra antes de que escape, quiero tener una buena razón para explicar por qué no pedí ayuda. Al menos hasta la mañana. En el cajón junto al fregadero hay unas toallas.
Estas toallas eran baratas, Sherry tomó una, la rompió para sacar una tira larga, le ató dos nudos al centro y se inclinó sobre Jeanne para meterle la mordaza en la boca, dándole una palmadita en el hombro antes de silenciarla.
Una vez que hubo atado la mordaza en su nuca, Sherry checó que pudiera respirar.

            -¡Quieres que deje las luces prendidas? No creo que nadie vea la luz desde la calle, y a lo mejor te sientes mejor si no te dejo amarrada en la oscuridad.

Jeanne asintió

            -¿las llaves de tu auto están en tu bolsa?

La prisionera sintió de nuevo.

Sherry salió, buscó las llaves y cuando las encontró volvió a la cocina a volver a revisar a la prisionera. Fuera de estar completamente inmovilizada, Jeanne se veía bien.
            -Gracias, fue lo único que Sherry pudo decir antes de irse. Salió de la casa, y se detuvo antes de llegar al coche, estuvo a punto de soltarse en llanto por la combinación del cansancio, el miedo, y el alivio de saber que había gente en Kermit que creía en su inocencia.
Había sido una mujer la que gritó para que la esposaran muy fuerte, y ahora otra mujer le había dicho que tenía una opinión muy distinta.
Pero las opiniones no importaban, necesitaba pruebas, y aún tenía que encontrarlas. Se metió al coche, lo arrancó, y decidió que iría al lugar donde era más probable encontrar algo esta noche.

23 de septiembre de 2016

The Shadow: The Death of Margo Lane #1

Volvemos hoy al mundo de los comics, con la portada del número uno de otro título de Dynamite Entertainment, a quienes hay que aplaudir el que nunca pierden de vista el contenido de bondage, por lo menos en sus portadas.

En esta ocasión se trata de un número del héroe de pulp original, La Sombra, y la mujer en la portada es una millonaria que en el interior de la historia será secuestrada.

Aquí la ven sólo encadenada, pero la imagen no le hace usticia al interior del comic, donde está fuertemente atada de pies y manos con cuerdas, y además amordazada con la clásica mordaza OTM de los comics, que está bien apretada.
Les recomiendo le echen un ojo.

The Shadow: The Death of Margo Lane

Y para quienes me han preguntado, ya sé que estoy tardando demasiado con Copper Ryder. Ya retomé el trabajo, pero hubo meses duros pues en el trabajo dejaron de pagar y todo. Aunque parece ya todo se vuelve a la normalidad, pero claro, esas preocupaciones lo alejan a uno de estas cosas.
Y como da coraje saber lo que publicó La Jornada de que a las viudas de presidentes les sueltan millones, mientras a la empresa donde trabajas no le pagan, o que la Suprema Corte acaba de decir que nos pueden recortar prestaciones sin problema, o que no van a subir el salario, y todo mientras.
He visto que en la constitución de la Ciudad de México hay varias propuestas  para dignificar el salario y darnos prestaciones de país desarrollado, ojalá se aprueben aquí y luego pasen a todo el país, porque lo que es el Peña este y la herencia que nos dejó Videgaray, nada más nos andan ahogando.

Terminado mi coraje, Ya estoy avanzando de nuevo con nuestra damisela que, no se preocupen, se va a quedar atada más tiempo del que sospecha.

Saludos y hasta la próxima.

16 de septiembre de 2016

Shade Paine

Otra foto que tenía en archivo de un sitio web hace muuucho tiempo desaparecido, y cuyas imágenes creo ya no se encuentran en ningún lado. De hecho cuando me encontré esta foto la página ya había desaparecido. Estas chicas estaban atadas así hace 16 años ¿qué será de ellas ahora?
¿cuántas imágenes de bondage que alguna vez estuvieron ahí disponibles se habrán perdido para siempre?

Shadepaine ball gagged girls

1 de septiembre de 2016

Las estatuas amordazadas de Yorkshire

Una protesta original se dio esta semana en la ciudad inglesa de Yorkshire, donde la gente reclamó no ser escuchada por el gobierno inglés.

Para hacerse oír, los quejosos recurrieron a nuestro modo de protestar favorito, las mordazas, pero no lo hicieron sobre ellos mismos, al contrario, fueron por la ciudad colocando mordazas sobre cuanta estatua encontraron.

La mayoría de las imágenes que encontré eran de estatuas de hombres, pero si hubo también figuras femeninas amordazadas.

En concreto, tenemos a estas dos esculturas, que representan la lucha de las mujeres mineras de la ciudad, y que fueron una de las fotos mas compartidas.

Se las dejo por aquí.

estatuas amordazadas de Yorkshire


Saludos y hasta la próxima.

26 de agosto de 2016

Inculpada de Frank Knebel - Capítulo tres

Con mucho retraso, pero volvemos por aquí. Hubo mucho trabajo (y también disfrute gracias a los Juegos Olímpicos de Río 2016). Y tenemos el episodio tres de la segunda historia de Frank Knebel.
Muchos lo estaban esperando... pero finalmente su damisela en apuros favorita, Copper Ryder, estará atada y amordazada, y no es sino el comienzo de sus problemas.

Si no los han leídos aquí está el capítulo dos, y el capítulo uno. Y si no conocen a Copper aquí está su primera aventura.

Todas las historias que he publicado están aquí


Capítulo 3

-…Debe haber soltado el seguro de el estuche cuando se dejó caer sobre mí la primera vez- explicaba Amy Cole -porque la segunda vez tenía mi arma en su mano.
Incluso la expresión de decepción no podía esconder la delicada belleza del rostro de Amy, mientras estaba sentada en una silla en la oficina de la enfermera. Estaba cubierta por una gabardina de un hombre, y llamaba la atención de muchos empleados curiosos de la corte que se acercaban por ahí a ver tras saber lo que había pasado. Los oficiales Barnes y Tyler trataban de alejarlos. La enfermera Ruth estaba poniendo un ungüento en las muñecas de Amy que pasaron tiempo esposadas, y ella ya estaba vestida con otro uniforme de reserva que tenía, la oficial seguía en ropa interior bajo la gabardina.
    -Ya que tenía la pistola, no había nada que pudiéramos hacer- añadió Ruth a la historia -nos obligó a desvestirnos y nos tenía atadas y amordazadas en menos de lo que canta un gallo-
    -Entones se llevó sus dos uniformes, y no saben cuál estaba vistiendo cuando salió- preguntó el sheriff Winchell.
Amy negó con la cabeza.
    -Nos tapó los ojos antes de cambiarse de ropa.
Sky Ryder paseaba la mirada por el cuarto en busca de pistas.
    -Si ese es el bolso de Ruth -dijo señalando al escritorio -Entonces el único carro en el que pudo haber huido es en el de Amy. Si ese coche sigue aquí, quiere decir que se alejó a pie del tribunal, y en ese caso no puede estar muy lejos.
    -Harry, ve a ver si el coche de Amy está afuera- ordenó el sheriff a el oficial Harry Tyler. Cuando este salió se volteó a ver a Sky
    - Amy es la única mujer en todo el departamento de policía, así que si escapó con su uniforme no debe sernos muy difícil localizar a la única otra mujer en uniforme.
    -A menos que haya robado un coche y tomado a una rehén- señaló Sky preocupado.
    - A dónde podría ir- se preguntó Winchell
    - Si estuviera en su caso, yo iría a buscar a quien creyera que realmente robó el dinero- interrumpió Ruth.
Sky Ryder puso su mano en su mentón preocupado y entrecerró los ojos, no le agradaron las ideas que entraron en su cabeza.

John Wilberforce se alejó de la puerta de la oficina de la enfermera. Mientras viajaba de vuelta al banco había sentido curiosidad por la multitud y tras enterarse de lo ocurrido salió a los teléfonos de paga de la calle.
Marie Sanders estaba en su escritorio en la recepción de la oficina del banquero, sus piernas estaban estiradas mientras se acomodaba unas medias, el teléfono sonaba, pero no lo contestó hasta el quinto timbrazo.
-    Oficina del señor Wilberforce.
-    Marie, escúchame. La chica Johnson escapó de la cárcel. De alguna forma se las arregló para amarrar a una policía y a una enfermera y se fugó. Las dos dicen que la escucharon decir que iba detrás de los verdaderos responsables del robo
Marie guardó silencio sorprendida unos segundos
-    ¿crees que sepa que fuimos nosotros?

-    Tiene que sospechar que to estoy involucrado. Será mejor que te vayas de ahí, pues puede buscar la forma de ir al banco a buscarnos. Pero ten cuidado en el camino a casa, se robó los uniformes de las chicas así que debe estar disfrazada.

-    Está bien cariño, ven a verme a casa después de que las chicas se vayan a sus trabajos.

-    No sé si vaya a poder. Tengo que ver si puedo inventar algo que decirle a Dora.

-    Eres muy bueno con eso Johnny, estoy seguro de que encontrarás un pretexto. De cualquier forma gracias por la advertencia.

Marie colgó el teléfono. Sí, se iba a ir de ahí, pero antes tenía que hacer un par de cosas.


Aunque no tenía un destino en mente, Copper tomó la carretera principal y se alejó por el camino con la única intención de poner la mayor distancia posible entre ellas y la casa de Marie.
    -¿Qué hacemos ahora?- le preguntó a Sherry
La mujer no contestó de inmediato. Apoyaba su codo en el borde de la ventana abierta y la frente en su mano. A pesar de toda la seguridad y temeridad que había mostrado en las últimas horas, ahora se le veía cansada y confundida.
    -No lo se realmente Copper, sólo sé que tengo que lograr que Marie o John Wilberforce confiesen si es que voy a limpiar mi nombre. Pero ni siquiera sé dónde encontrarlos.
    - Creo que lo que necesitas ahorita es descansar y comer- sugirió Copper tras ver a su amiga -podrás pensar con más claridad entonces.
Sherry asintió
    -Y el único lugar donde podemos estar seguras es en mi rancho
    - Pero si alguien te ve junto a mí, te vas a meter en problemas, y eso que no sé si alguien ya nos vio juntas. No quiero que te arresten por ayudarme.
    - Eres mi amiga, y voy a ayudarte- respondió con decisión la chica colocando una mano en el hombro de su amiga. Luego se rio -y en cualquier caso, siempre puedes dejarme atada y amordazada para convencer a todos de que eres una criminal peligrosa.
    -Creo que tendré que hacerlo- dijo Sherry riendo un poco también.
    -Vamos a ver si eres la principal noticia de la ciudad- dijo Copper prendiendo la estación local de la radio.

Marie Sanders aparcó en su lugar de estacionamiento y observó los alrededores. No vio ninguna señal de que algo estuviera fuera de lugar. Las puertas del patio estaban abiertas de par en par como Rita siempre las dejaba cuando estaba en casa. En la casa vecina, el viejo señor Higgins estaba regando las macetas de su esposa con una regadera. La volteó a ver y la saludó con una sonrisa mientras la mujer caminaba frente a él.
-    Saludos vecina
Marie no estaba de humor de que el vecino se echara un taco de ojo, ni de iniciar una conversación con el señor, pero lo que le dijo después la sorprendió.
    -Espero que no estén en problemas
Aunque sorprendida y un poco alarmada, se mostró relajada y le contestó de la manera levemente seductora que usaba cuando quería sacar algo de él.
    -¿en qué problema podríamos estar cuando lo tenemos a usted cuidándonos siempre señor Higgins?
Dejó la regadera y se secó la frente con su manga.
    -No sé exactamente porqué, pero hace como una hora una oficial de policía estuvo en tu casa, y desde entonces no he vuelto a ver a tus amigas.
Marie volteó a ver su patio, y notó que la casa se veía inusualmente quieto.
    -Y lo más curioso- continuó Higgins -Es que la señorita policía no parecía tener un coche oficial con ella. No lo vi cuando entró, y cuando salió ella y otra linda señorita se fueron en una furgoneta, la misma que usa ese señor que se la pasa volando aviones todo el tiempo… Sky Ryder.
Eran noticias muy interesantes, al menos para Marie, porque para Higgins era más interesante mantener la vista en el escote de la chica.
    -Estoy seguro de que no debe ser nada serio señor Higgins, hablaré con Rita y Liz y si se han estado portando mal, tal vez tenga que ir a visitarnos y castigarnos por malcriadas, incluso obligaré a Liz a que se vista con ese atuendo que tanto le gusta, ¿qué le parece señor Higgins?
    -Me puedes llamar Clarence- contestó titubeante Higgins, que parecía a punto de sufrir un ataque cardiaco.
    -Está bien Clarence, nos vemos al ratito- se despidió Marie sonriéndole con ternura.
Una vez que avanzó y el ya no podía verla, la actitud seductora y la sonrisa falsa se borraron, y caminó determinada y vigilante hacia su patio, desde ahí volteó de nuevo para descubrir sin sorpresa que Higgins aún la veía, se despidió con la mano y cuando su vecino estaba a punto de responderle, la señora Higgins salió de casa y éste rápidamente volvió a regar las macetas.
    -Casi te atrapan viejo verde- pensó la chica, quien volteó a ver su apartamento, dando un paso hacia adentro se detuvo, observó y escuchó.

Rita Everett se detuvo a descansar por un momento. Había pasado media hora en esfuerzos fútiles por liberarse de sus ataduras, tras lo cual había implementado un nuevo plan de acción. La mujer uniformada las había dejado tanto a ella como a Liz recostadas en la cama sobre su costado derecho. Así que había estado peleando por voltearse al otro lado para estar espalda con espalda con su compañera de casa y cautiverio. Después había logrado moverse poco a poco hacia atrás hasta encontrar las manos atadas de Liz; había también logrado hacer comprender a su compañera que tenían que acercar sus respectivas ataduras lo más posible para intentar liberarse la una a la otra.
Rita había visto en televisión muchas escenas de mujeres incapaces de hacer el menor sonido cuando eran amordazadas con paliacates sobre sus bocas, y siempre se había dado cuenta de lo falso que era el asunto. Pero la manera en que ella y Liz habían sido amordazadas, no era falsa, tener la boca rellena con unos calzones hacía muy difícil la comunicación, y era más difícil aun considerando que Liz no era una persona muy brillante.
Pero incluso Liz había terminado por darse cuenta de las intenciones de Rita, la pelirroja se acercó todo lo que pudo y tras minutos de búsqueda logró encontrar los nudos que atrapaban las manos de Liz, sólo faltaba un poco de esfuerzo y de suerte y en unos cuantos minutos, aunque le costara romperse una uña o dos, estarían libres.


Sin que se dieran cuenta, Marie observaba en silencio a las dos mujeres en la cama. Había seguido los sonidos ahogados provocados por sus esfuerzos de escapar y se había topado con sus dos compañeras indefensas, incapaces de moverse, hablar o verla. En lugar del terror que Sherry había pretendido causarle, Marie se estaba divirtiendo con la escena de las dos casi desnudas y amarradas mujeres retorciéndose. Estaba cansada de que Rita presumiera de su belleza por ser la bailarina más popular del club, a pesar de que sus pechos eran más pequeños que los suyos y sus habilidades de baile dudosas. Y Liz era una persona tonta y vacía que dependía de atuendos reveladores para sacar buenas propinas, sin tener otra ambición más que conseguir un marido que la mantuviera toda la vida. En su opinión, el par de chicas se merecían esto. Marie vio que Rita estaba trabajando en liberarlas, y temió que eventualmente tuviera éxito, así que decidió evitarlo.
Salió del cuarto y volvió unos minutos después con un rollo de cinta plateada. Con la mano alcanzó los dedos de Rita que seguían tratando de aflojar los nudos de Liz e hizo que los soltara. La chica gimió con sorpresa e indignación, y las dos cautivas empezaron a gritar tras sus mordazas al darse cuenta de que ya no estaban solas, exigiendo que las liberaran. Marie se limitó a ignorarlas y cortó un pedazo de cinta, que envolvió sobre los dedos de Rita para impedir que pudiera volver a usarlos para intentar desatar a su compañera. La bailarina se quejó y negó con la cabeza, pero a pesar de que se resistió todo lo que podía, pronto sus manos estaban encapulladas por el material pegajoso.
Marie usó más cinta que pegó sobre sus labios reforzando sus mordazas, y como un regalo de despedida decidió dejar a Rita completamente desnuda, dándole tres nalgadas después de quitarle el resto de su bikini. Después nalgeó también a la ligeramente más protegida Liz, a quien no pudo quitar el camisón entero, por lo que no la pudo encuerar. Sonriendo, dejó solas a las quejosas y más indefensas cautivas, que quedaron atrás retorciéndose.
Antes de salir hizo una rápida parada en su cuarto, y de entre el desastre en que se había convertido tras el paso de Sherry, encontró un libro falso donde escondía un revolver de calibre 25 que metió en su bolso. Sin pensarlo dos veces, salió del piso y se alejó, dejando a su suerte a las prisioneras.


Sky Ryder, que iba de copiloto en el carro del sheriff, vio a una rubia en un auto deportivo manejar en la dirección contraria mientras se acercaban a los departamentos. Intentó ver si era Marie quien estaba al volante, pero un camión estacionado y repleto de bolas de heno le bloqueó la visión, por lo que se quedó con la duda.
    -Llegamos- dijo Winchell apuntando a la entrada del apartamento. -Espero que te equivoques sobre Copper y la chica Johnson- dijo, mientras conducía lentamente por el estacionamiento.
    -Dado que no había ningún otro coche desaparecido, y Copper desapareció sin decir palabra, es la única deducción lógica.
    -Bueno, de ser así mantendremos la teoría de que Copper es una rehén, y no una cómplice. Lo siento por el tiempo que tomó ubicar la dirección de Marie Sanders.
    -Ese es el lugar Winch-, dijo Sky señalando una puerta después de revisar la numeración.
Winchell estacionó en un lugar libre cerca del apartamento que Sky le señalaba. Cerca de ellos otro coche de policía también se estacionó, de el bajaron los oficiales Barnes y Tyler.
Winchell les ordenó que revisaran y preguntaran a los vecinos si habían visto algo raro, mientras el y Sky se acercaron al piso de Marie y tocaron el timbre. Esperaron un minuto, y nadie contestó, así que timbraron de nuevo. Entonces Sky vio la puerta del patio abierta.
    -No creo que hayan olvidado cerrar eso al salir- señaló.
    -Puede haber problemas ahí adentro- dijo Winchell desenfundando su arma.
Los dos hombres entraron cautelosamente al apartamento.


John Willberforce se acabó su bebida y pidió al cantinero que le sirviera otra. Aunque era un experto en cocteles y fiestas, el banquero nunca tocaba el alcohol durante sus horas de trabajo, pero los eventos del día lo tenían preocupado y lo habían hecho romper esta regla. Ya había sido suficientemente difícil tener que aguantar el juicio y ver a su antigua secretaria ser condenada por robo. Era una chica adorable y era una pena que lo hubiera rechazado, pues sin pensárselo habría dejado a su esposa por ella. Pero en vez de eso, y aprovechando un momento de ira, se había dejado engatusar por Marie, quien lo había convencido de plantar el dinero a ella en lugar de a cualquier otro empleado del banco.
Bebió de su nueva bebida mientras seguía rflexionando. Ahora, Sherry había escapado, tratando de encontrar a los verdaderos ladrones, y no tenía duda de sobre quien caerían sus sospechas. Alcanzó unos cacahuates mientras imaginaba a Sherry peleando con Marie, le encantaría que eso pasara y que su vieja secretaria le quitara de encima a la nueva. Pero Sherry no podía vencer a Marie en una pelea… sin embargo había demostrado una sorprendente determinación y fuerza al quitarle su pistola a la mujer policía y amarrarla para escapar de la corte.
Dora pronto regresaría a casa de su tradicional juego de Bridge. No quería verla, todo este asunto se estaba descontrolando y sólo se le ocurría una manera de salir de el. Sin acabarse su bebida, dejó una buena propina y salió a buscar su coche.

Sky Ryder y Winchell esperaban afuera del apartamento de Marie y las otras. Un doctor, una ambulancia y dos camilleros se habían hecho cargo de la situación, y atendían a las dos chicas ya liberadas dentro de la casa, mientras afuera una multitud, que incluía a un reportero del periódico local eran mantenidos a raya por un par de oficiales.
    -Bueno Sky, tenías razón sobre a dónde iría Sherry primero, así que por qué no vuelves a ver tu bola de cristal y me dices donde está ahora.
    -No creo que sea tan tonta como para ir al banco a enfrentar a Marie, así que supongo que tendremos que esperar.
El oficial Tyler llamó al sheriff, por lo que el y Sky se acercaron al oficial caminando por el estacionamiento, junto a Tyler estaba uno de los vecinos.
    -Sheriff, creo que debe escuchar lo que este hombre vio.
El hombre era Clarence Higgins.


    -¿Quieres Mas Sherry?
Sherry Johnson se había cambiado del uniforme robado de policía y ahora vestía unos pantalones vaqueros y una blusa color azul cielo que le había prestado Copper. Viendo su plato casi vacío, soltó el tenedor.
    -Estoy a punto de reventar Copper.
Copper caminó de la estufa a la mesa. Llevaba un enorme tazón de espagueti y un cucharón.
    -¿Segura?, queda mucho y también sobra mucha salsa, ha sido un día largo y no almorzaste.
    -Segura.
    -Lo siento por mi espagueti, sé que no es muy bueno, pero es lo único que sé preparar.
    -No te apures, es infinitamente mejor que cualquier cosa que haya comido en prisión.
    -Bueno, sólo descansa mientras yo limpio la cocina, después pensamos que haremos después.
Copper puso música en el radio, y mientras trabajaba las dos amigas discutieron como proceder, ahora que Marie estaría segura de que Sherry la buscaba. Mientras hablaban, guardaron silencio cuando un reporte noticioso interrumpió la música, para narrar el escape de Sherry con lujo de detalles.
    -… La señorita Johnson fue vista huyendo en una furgoneta conducida por una residente local. La oficina del sheriff ha anunciado que trabajan bajo la presunción de que dicha residente fue tomada como rehén por la señorita Johnson”.
Las dos mujeres se vieron estupefactas mientras el reporte terminaba.
    -¡Alguien te vio!- exclamó Sherry -¡Sabía que te meterías en problemas por ayudarme!
Copper trató de mantener la calma.
    -Eso no importa, lo malo es que pueden venir para aquí a revisar. Tenemos que actuar rápido- dijo mientras caminaba a un armario donde empezó a buscar algo.
    -¿Qué buscas?
    -No hagas preguntas, ve a mi cuarto y espérame.
Sherry hizo lo que le indicaban. En la cama de Copper el uniforme de Amy estaba extendido. La chica paseó inquieta por la habitación por unos minutos hasta que la rubia entró. En sus brazos llevaba una enorme cantidad de cuerda, un rollo de cinta adhesiva y un cuchillo. Le dijo a Sherry que quitara el uniforme de Amy de la cama, y lo colocó en un banquito que estaba frente a un espejo. Copper echó la cuerda en la cama, la midió y con el cuchillo la fue cortando en varios pedazos más pequeños.
    -¿Qué haces?- le preguntó Sherry.
    -¿Recuerdas de que hablamos antes?, ¿sobre que a lo mejor tendrías que dejarme atada y amordazada?, pues eso es exactamente lo que vas a hacer.
Sherry la vio incrédula mientras Copper continuaba cortando más cuerda.
    -De este modo, tu mantienes la reputación de ser una peligrosa prófuga de la justicia, y yo puedo ayudarte más investigando a Marie sin tener que andarme escondiendo. Podré ir a lugares donde tú no puedas meterte. Tú mantente en contacto conmigo y te iré contando lo que descubra.
Sherry meditó un momento.
    -No es una mala idea Copper, puede funcionar. Alguien debe haber visto tu furgoneta, así que debo buscar un nuevo vehículo.
    -¡Claro que funcionará!- dijo Copper convencida -sólo mantente oculta esta noche, yo averiguaré donde se está escondiendo Marie. Tu marca por teléfono al rancho mañana a mediodía y te diré lo que sepa. Pero antes…
La chica tomó el cuchillo que había estado usando y lo puso en mano de su amiga, apretando sus dedos alrededor del mango.
    -¿eso para que fue?
    -Cuando investiguen, tienen que encontrar tus huellas para que concluyan que tu fuiste quien usó el cuchillo para cortar las cuerdas.
Sherry empezó a tener dudas.
    -¿De verdad crees que tengo que amarrarte?
    -Claro, y además más te vale que lo hagas muy bien. Sky es experto en descubrir trampas y engaños, y el será el que me encontrará más tarde, así que de verdad no debo ser capaz de escaparme… Espera un segundo.
La joven desabotonó su vestido y se lo quitó. Caminó a la silla frente al espejo, levantó el uniforme de Amy y colocó su vestido debajo de éste. Sherry la veía sin entender para que hacía todo eso.
    -Tú te cambiaste de ropa, después de desvestirme a mí. Esa son la clase de detalles que le descubrirían a Sky que intentamos engañarlo.
Copper se quitó sus zapatos, y se quedó de pie frente a Sherry cubierta sólo con su sostén, sus calzones y sus medias. Se volteó de espaldas y cruzó sus manos detrás.
    -Muy bien, estoy lista.
Sherry tomó uno de los recién cortados pedazos de cuerda y empezó a atarlo alrededor de las muñecas de Copper. Su amiga volteó sobre su hombro con una mirada juguetona.
    -¡Nunca te saldrás con la tuya, canalla!
Sherry no pudo evitar reírse.
    -Me vas a hacer creer que estás disfrutando esto.
    -Bueno, es que después de haber sido atada y amordazada por otra fugitiva hace unas semanas, es agradable estar amarrada sabiendo que estoy segura.
Sherry terminó de atar las manos de su amiga.
    -No Sherry, tienes que hacerlo mucho más fuerte, de lo contrario Sky nos cachará en un instante.


Aunque ya anochecía, Marie Sanders no prendió los faros de su vehículo. El rancho de los Ryder estaba en medio del campo, y sus luces hubieran podido ser vistas a gran distancia de encenderlas. La mujer escondió su auto detrás de un grupo de árboles, apagó el motor y observó, desde donde estaba alcanzaba a ver la furgoneta de Copper, ahora sólo era cuestión de observar y esperar.


Sherry terminó de atar los tobillos de Copper atando varios nudos en diferentes puntos para apretar las cuerdas en todos los lugares necesarios.
    -¿cómo sientes eso?-, preguntó.
Copper, sentada en la cama, volteó a ver sus pies y trató de moverse.
    -Esto está mucho mejor, ahora amarra mis rodillas de la misma manera.
    -Se me olvidó preguntarte- dijo Sherry mientras empezaba a rodear las piernas de Copper justo sobre sus rodillas -¿para qué te desvestiste antes de que empezara a atarte?
Copper se quedó pensativa.
    -Bueno… diré que cuando te suplicaba que te rindieras y te recordaba que era tu amiga, tu te enojaste y me obligaste a desvestirme para demostrarme que nuestra amistad se había acabado o algo así… aprieta bien ese nudo.
Sherry se aseguró de ajustar bien cada nudo, y luego tomó otra cuerda más larga con la que empezó a sujetar los brazos de su amiga a su cuerpo, pasando los lazos no sólo arriba y debajo de sus pechos, sino también por su cintura, aprisionando completamente los brazos de la chica.
    -Oooh, esto está muy bien, estoy empezando a sentir de verás que me está amarrando una verdadera villana. Ayúdame a acostarme en la cama.
    -Espero que Sky se lo crea- comentó Sherry – si no la policía puede llegar, esposarte las manos y llevarte a la cárcel.
Sherry levantó las piernas de Copper y la rubia cayó de espaldas en su cama. Ahí, la chica se acostó boca abajo mientras Sherry agarraba más cuerda. Cuando la prófuga volvió con su amiga, ésta ya tenpia las piernas flexionadas hacia atrás, esperando a que le conectaran las ataduras de los pies con las de su pecho en un obligado e incapacitante hogtie. Sherry la ató de esa manera.
    -¿estás cómoda?- preguntó aun incrédula por toda la entusiasta cooperación de su “víctima”
    -Está genial, esto va a engañar a todo el mundo. Pero de cualquier forma va a hacer falta que me amordaces y me tapes lo ojos. De esa manera nadie podrá culparme por no intentar gritar por ayuda o tratar de alcanzar el teléfono. El cajón de arriba de mi cómoda está lleno de pañuelos que puedes usar, y cuando me los metas en la boca no te olvides de cubrirla con mucha cinta.
Sherry tomó un pañuelo que hizo bola, y lo colocó dentro otra mascada la cual dobló en una banda y luego ató para dejarle un nudo al centro, mientras trabajaba en esto Copper continuó dándole instrucciones.
    -Las llaves de la furgoneta están en la mesa de la cocina, llévatela, pero recuerda que la estarán buscando, así que tienes que conseguir otro vehículo tan pronto como puedas; llámame mañana a medio día, trataré de encontrar a Marie y veremos cómo ponerle una trampa.-
    -Todo listo- dijo Sherry sosteniendo el pañuelo en su mano y sonriendo a su amiga -no hay mucha gente que haría esto por una amiga Copper, de verdad te agradezco toda tu ayuda-.
    -Sólo amordázame de una vez sonsa, y buena suerte-
    Copper abrió su boca y Sherry le metió suavemente el pedazo de tela, luego ató los extremos de la tela en su nuca. Varios pedazos de tela sellaron sus labios y completaron la mordaza, tras revisar que su amiga pudiera respirar bien, tomó otra mascada y vendó los ojos de la chica.
    -Parece que te topaste con un forajido del salvaje oeste- exclamó Sherry mientras revisaba cada nudo -¿estás segura de que vas a estar bien?-
Copper asintió y después señaló con la cabeza hacia la puerta mientras murmuraba algo incomprensible detrás de la mordaza, aunque no había que ser un genio para saber que la apuraba a que huyera. Sherry se inclinó y besó a su amiga en la mejilla antes de salir.


Marie, desde su escondiete en la oscuridad, vio a una figura con jeans salir de la casa y meterse en la furgoneta.
    -Bueno señorita Ryder, ¿me pregunto a dónde vas?- se dijo a si misma mientras el coche arrancaba y se alejaba. -Mientras no estás creo que le haré una visita a tu amiga, tal vez pueda pedir una recompensa por entregarla a la policía.




18 de julio de 2016

Lizy atada y amordazada en La Rosa de Guadalupe

Una de las más recientes escenas de bondage en la duradera serie La Rosa de Guadalupe llegó el pasado 7 de junio en el episodio intitulado "una extraña forma de amar".
Aquí tenemos la clásica historia de un amor no correspondido que termina en secuestro. Lorena, interpretada por Lizy, es una chica que defiende a un compañero de escuela de los matones que le hacen la vida imposible, pero esta buena acción lleva a que el tipo piense que está enamorada de él, y ante su rechazo, creyendo que sólo tiene que darse cuenta, la secuestra.
Esto lleva a que tengamos a Lizy en su debut como damisela en apuros, en casa de su secuestrador, donde está atada de pies y manos, con los ojos vendados y amordazada.
La venda de los ojos desaparece rápidamente, y la mordaza poco después, aunque esta vuelve ocasionalmente nunca es una presencia constante en la escena, por lo que la mayor parte del tiempo sólo son ataduras de pies y manos que no se ven. La mordaza, aparte, está muy mal atada.
Por cierto que esta no es la primera participación de Lizy en la serie, para que sepan más de la chica les cuento que es originaria de Ciudad Victoria, Tamaulipas, que vino a Ciudad de México a estudiar actuación y que además es cantante. De hecho sus apariciones en la serie tienen como objetivo darla a conocer para lanzar su carrera.
Mientras salga atada, por acá la ayudamos en la promoción jejeje
Ha hecho mucho mejores trabajos de bondage en ocasiones anteriores La Rosa de Guadalupe, esperemos que a futuro retomen las buenas costumbres, pus aunque siempre se aplauden los esfuerzos de darnos contenido, ya que van a amarrar a la actriz, mejor hacerlo bien. Pero bueno, al menos Lizy ya debutó en bondage.
Les dejo el video.




Saludos y hasta la próxima